Si vas de vacaciones a alguna de las playas de Brasil es probable que veas banderas rojas en la arena en distintos puntos de la costa. Estas indican peligro ya que advierten sobre la presencia de corrientes de retorno.
¿Cómo identificar una corriente de retorno?
Antes de aprender a salir de una corriente de retorno, conviene saber cómo identificarla en caso de que no haya banderas rojas colocadas por los socorristas.
Las zonas de mar con corrientes de retorno tienen un color más oscuro (debido a la profundidad y la cantidad de agua) y no hay olas. Contradictoriamente, parece una zona tranquila al entrar.
Junto a estos tramos de agua, las olas rompen en diagonal hasta disiparse, hasta 50 metros más allá de la zona de rompiente. Gráficamente una corriente de retorno parece una especie de cuello con cabeza.
El agua que regresa de la playa entra y sube por el «cuello», que representa el canal que se forma en la arena, hasta que se drena en la «cabeza», dejando de ser peligrosa.
Las corrientes de resaca son más comunes cerca de rocas, muelles o canales. Y se vuelven más difíciles de detectar en días ventosos y mar gruesa. Por lo tanto, además de saber identificarlas, también es necesario aprender a salir de ellas.
Los principales indicadores son:
- La presencia de espuma que se mueve mar adentro.
- Cambio en el color del agua, por ejemplo: una apariencia “sucia” o un color café debido a la turbulencia.
- Cambio en el comportamiento del oleaje en esa zona.
No nadar contra la corriente
Los surfistas experimentados usan las corrientes de retorno para alcanzar más rápido los tramos donde se forman las olas. Pero están equipados con tablas y la experiencia de años de playa. No es recomendable hacer esto por cuenta propia.
La apariencia de una corriente de retorno es fácil de identificar estando fuera del mar. En el caso de que te sea arrastrado hacia el interior, notarás que el agua se enfría y la profundidad aumenta.
En este caso, la primera regla es no nadar hacia la playa. En otras palabras, no nades contra la corriente. La recomendación es nadar en diagonal o en paralelo a la playa hasta tocar fondo.
Si estás cansado mantenete flotando hasta la llamada cabeza de la corriente, donde el agua se disipa y ya no hay tirón; una corriente de retorno continúa entre cinco y cincuenta metros después de la rompiente. Después, nada perpendicular a la playa.
