La obra de ficción plantea un escenario extremo donde un desprendimiento de un volcán produce un tsunami enorme, pero que sirve como punto de partida para reflexionar sobre la gestión de riesgos en ciudades turísticas. En temporada alta las localidades duplican su población y esto es un factor que incrementa los riesgos.
En muy pocos lugares que he visitado como turista he encontrado información sobre qué hacer en caso que algo suceda. De hecho, ni siquiera tenemos a mano la información de centros de asistencia o bien un número de emergencias por si algo nos sucede más allá de un desastre.
Entonces, ¿qué podemos hacer?
Desde los gobiernos locales se puede empezar haciendo un relevamiento de plazas habitacionales, suministros, etc. para tener en cuenta con qué capacidad se cuenta.
Luego se puede generar Información básica desarrollando materiales informativos multilingües sobre los riesgos y las medidas de seguridad para los turistas a la vez que se pueden plasmar en un mapa de acceso virtual los lugares de encuentro, zonas seguras y centros de salud por ejemplo entre otros.
De la misma manera una buena coordinación con el Sector Turístico local ayuda a establecer una estrecha colaboración con hoteles, agencias de viajes y otros actores para difundir información y coordinar acciones en caso de emergencia.
Y si sos visitante antes de llegar también podés investigar acerca de estos puntos: Cuál es el centro de asistencia más cercano, cuál es el número de emergencia, si te vas fuera del país intentá tener aunque sea un teléfono con roaming para siempre poder estar conectado.
Claramente el tema es mucho más profundo y debería estar acompañado por un análisis y plan particular de cada destino. Pero a veces con unas pocas cosas al alcance de la mano ya empezamos a hacer la diferencia.
_Por Agustina Carra_
@comunicarlosriesgos
