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Nueva regulación para viajar en avión con baterías portátiles

Desde el 27 de marzo de este año, la batería portátil —ese cargador externo que acompaña a casi la mitad de los pasajeros en todo el mundo— tiene nuevas reglas que conviene conocer antes de llegar al aeropuerto. Y muchas personas tendrán que resignarse a aceptarlo.

La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), el organismo de Naciones Unidas que regula la aviación en 193 países, ha aprobado las primeras normas internacionales coordinadas sobre el transporte de baterías portátiles en aviones. La decisión, respaldada por los 36 Estados que forman el Consejo de la OACI, no es un capricho burocrático: responde a una tendencia preocupante en la seguridad aérea que los expertos llevan años advirtiendo.

Los incendios de baterías de litio se han convertido en uno de los riesgos de seguridad de mayor crecimiento en la aviación comercial. Solo en Estados Unidos, la Administración Federal de Aviación (FAA) registró 38 incidentes en junio de 2025. Pero la conciencia global sobre el problema llegó de forma dramática con dos accidentes muy mediáticos: el del vuelo CA139 de Air China, donde una batería se incendió dentro de un compartimento superior, y el caso del vuelo BX391 de Air Busan, cuyo avión quedó destruido —aunque todos sus ocupantes sobrevivieron— tras un incendio que los investigadores atribuyeron a una batería portátil mal almacenada, describe el portal Airline Ratings.

El problema estructural de estos dispositivos es que, a diferencia de un móvil o un ordenador portátil, una batería externa carece de gestión térmica activa: no tiene sensores de temperatura ni software que supervise el consumo de energía. Cuando algo falla, no hay ningún sistema de seguridad que lo detecte antes de que la situación se agrave. Y en un avión, el margen de error es nulo.

¿Qué cambia exactamente?

 Las nuevas normas son concretas y de aplicación inmediata. A partir de ahora, cada pasajero solo puede llevar un máximo de dos baterías portátiles en cabina, y queda expresamente prohibido recargarlas durante el vuelo. La excepción es para los tripulantes, que necesitan estos dispositivos para el funcionamiento operativo de la aeronave, y pueden llevar más de dos unidades.

También se han establecido límites de potencia: las baterías de menos de 100 Wh (watts por hora) —como la gran mayoría de los modelos estándar del mercado— viajan sin necesidad de autorización previa. Las que se sitúan entre 100 y 160 Wh requieren el visto bueno de la aerolínea, y las que superan los 160 Wh quedan directamente prohibidas en cualquier avión de pasajeros.

La razón por la que deben permanecer en cabina —y no en la bodega— es tan simple como importante: si una batería comienza a sobrecalentarse o a arder, tiene que estar a la vista y al alcance de la tripulación para poder actuar. Guardada bajo el avión, sería inaccesible hasta que el daño fuera irreversible.

Resumen de las nuevas normas sobre baterías portátiles

Máximo de 2 baterías portátiles por pasajero

Prohibido cargarlas durante el vuelo

Solo permitidas en equipaje de mano, nunca en bodega

Baterías de menos de 100 Wh: permitidas sin autorización

Entre 100 y 160 Wh: requieren aprobación previa de la aerolínea

Más de 160 Wh: prohibidas en todos los vuelos de pasajeros

¿A quién afecta en la práctica?

 El personal de seguridad puede obligar a dejar la batería portátil si no cumple con las nuevas regulaciones.

Las cifras dan la medida del impacto. Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), actualmente el 44% de los pasajeros viaja con al menos una batería portátil. Y suelen llevan consigo, en promedio, hasta cuatro dispositivos con baterías de litio —teléfonos, tabletas, cámaras, relojes inteligentes—. Si hacemos cuentas, en un avión de alta densidad como el A380, que tiene una media de 469 plazas, significa que potencialmente hay más de 1.800 dispositivos de litio en un solo vuelo.

Aerolíneas como Emirates, Qatar Airways, Singapore Airlines, Lufthansa, British Airways y Cathay Pacific ya han adaptado sus políticas. Algunas, de hecho, se habían adelantado a la regulación internacional: el grupo Lufthansa —que incluye Swiss, Austrian Airlines y Brussels Airlines— ya aplicaba un límite de dos baterías y prohibía recargarlas antes de que la OACI lo hiciera oficial.

Consejos para volar sin sustos

Para los viajeros de larga distancia que dependen del estado de sus baterías, la recomendación es sencilla: llegar al aeropuerto con estos dispositivos completamente cargados y aprovechar los puntos de carga disponibles en las salas de espera. Durante el vuelo, la mayoría de las aerolíneas de largo radio ya ofrecen puertos USB y tomas de corriente universal en cada asiento.