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¿Qué es la sostenibilidad ambiental y qué responsabilidad tienen las empresas?

La sostenibilidad ambiental implica gestionar los recursos naturales de forma eficiente y responsable. Las empresas deben integrar criterios medioambientales en sus operaciones para reducir su impacto climático y cumplir con una normativa cada vez más exigente.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (UNEP, por sus siglas en inglés) las naciones deben comprometerse a reducir colectivamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en al menos un 42 % para 2030 y un 57 % para 2035, con respecto a los niveles actuales. Todo ello para lograr el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C.

El ser humano ha calentado el planeta a un nivel nunca visto en los últimos 2.000 años. En este sentido, el que los ciudadanos estén más concienciados y la necesidad de que las empresas incorporen criterios medioambientales responsables para evitar la contaminación, es clave.

La sostenibilidad ambiental consiste en gestionar de manera eficiente los recursos naturales en la actividad productiva, permitiendo su preservación para las necesidades futuras. Mantener esa sostenibilidad debe lograrse desde el ahorro energético, el ahorro de agua, la no utilización de combustibles fósiles o la reducción de residuos.

Estas son algunas de las acciones para que las empresas contribuyan a la sostenibilidad ambiental:

  • Integrar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en su estrategia. Las empresas pueden alinear su modelo de negocio con los ODS de las Naciones Unidas. Esto supone definir metas, incorporar métricas e indicadores vinculados y reportar avances.
  • Realizar debida diligencia ambiental en su cadena de valor. Las empresas deben identificar, prevenir y mitigar los impactos adversos medioambientales derivados de sus operaciones propias, las de sus filiales y proveedores. Para ello es esencial implantar procesos de evaluación de riesgo ambiental, auditorías de impacto, criterios de selección de proveedores y contar con garantías financieras para responder a daños.
  • Reducir emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y la huella ambiental. Esto implica la reducción del consumo de energía, hacer uso de la energía renovable, optimizar procesos, minimizar residuos y agua. Para ello es importante que establezcan objetivos de reducción, monitoricen las emisiones de Alcance 1, 2 y 3 e inviertan en eficiencia energética.
  • Fomentar la economía circular y el diseño sostenible. Reutilizar, reciclar, optimizar el uso de materiales, así como prolongar la vida útil de productos y servicios.
  • Transparencia y reporte de sostenibilidad. Informar sobre los impactos ambientales, los riesgos, la gobernanza y los progresos en sostenibilidad. Es importante publicar informes de sostenibilidad anuales o seguir estándares reconocidos como el TCFD.
  • Involucrar y capacitar a los empleados en sostenibilidad. Integrar la sostenibilidad como cultura empresarial, formar a los empleados y promover iniciativas internas.
  • Colaboración con stakeholders y asociaciones para la sostenibilidad Trabajar con proveedores, clientes, comunidades locales, ONGs y gobiernos para mejorar impactos ambientales globales. Crear alianzas, participar en iniciativas sectoriales de sostenibilidad o contribuir a políticas públicas es importante.

Beneficios empresariales de la sostenibilidad ambiental

Adherirse a compromisos de sostenibilidad ambiental genera racionalidad en la gestión.

Las empresas que aplican medidas de sostenibilidad ambiental generan imagen de marca y prestigio.

Al cumplir las normativas medioambientales se evita incurrir en delitos, sanciones, multas o demandas y es más fácil colocarse en una buena posición frente a posibles subvenciones y recursos financieros.

Tomás Arévalo Fernández es doctor en Ciencias Químicas y especialista en Gestión de Riesgos Ambientales con más de 30 años de experiencia en la consultoría estratégica de riesgos: “Desde los años setenta del pasado siglo, en los que se preconizaba el principio de ‘el que contamina paga’ hasta hoy, ese principio se ha quedado obsoleto. En España, surge entonces una nueva normativa, la Ley 26/2007 de Responsabilidad Ambiental, cuyo nuevo principio fundamental es ‘el que contamina paga y, además, remedia’”.

Fuente : BBVA Sostenibilidad