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Smart Tourism: Qué son los destinos turísticos inteligentes

En la última década, el concepto de viajar ha cambiado drásticamente. Sin embargo, la verdadera revolución no está en cómo se compran los pasajes, sino en cómo se gestionan las ciudades que reciben a los turistas. Los llamados Destinos Turísticos Inteligentes (DTI) han dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una necesidad urgente frente a los retos de la crisis climática y la seguridad global.

Un destino turístico inteligente (DTI) es aquel que integra la tecnología y la innovación para mejorar la experiencia de los viajeros, garantizando al mismo tiempo la sostenibilidad y el desarrollo local. Este concepto, que forma parte del Smart Tourism o Turismo Inteligente, busca optimizar la gestión del destino mediante la digitalización, el uso eficiente de los recursos y la accesibilidad universal.

El objetivo de un DTI es ofrecer una experiencia más conectada, segura y personalizada a los visitantes, al tiempo que mejora la calidad de vida de los residentes. Para lograrlo, se basa en cinco pilares fundamentales: innovación, tecnología, sostenibilidad, accesibilidad y gobernanza.

Sostenibilidad: El antídoto contra la masificación

Uno de los mayores problemas actuales es el «sobreturismo». Los destinos inteligentes comenzaron a utilizar sensores de movimiento y análisis de Big Data para monitorear el flujo de personas en puntos críticos.

Si el sistema detecta que la capacidad de carga de un monumento está llegando a su límite, puede enviar notificaciones automáticas a los teléfonos de los turistas sugiriendo rutas alternativas o descuentos en museos menos concurridos.  Esto no solo preserva el patrimonio, sino que reduce la huella de carbono y el consumo desmedido de recursos como agua y energía, alineando la actividad turística con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La gestión de riesgos: Preparados para lo inesperado

En un contexto de incertidumbre climática y sanitaria, la gestión de riesgos se ha vuelto la prioridad número uno. Los DTI cuentan con Sistemas de Inteligencia Turística (SIT) que funcionan como un centro de mando.

  • Alertas Tempranas: Ante una amenaza de fenómeno meteorológico extremo, el destino puede coordinar evacuaciones precisas mediante geolocalización.
  • Resiliencia Sanitaria: Tras la pandemia, la capacidad de monitorear aforos y garantizar condiciones de higiene mediante tecnología contactless se volvió vital.
  • Seguridad Ciudadana: El uso de cámaras con análisis inteligente ayuda a prevenir incidentes y agilizar la respuesta de los servicios de emergencia.

Algunos ejemplos :

Barcelona: Líder en implementación de infraestructura 5G, gestión inteligente de flujos turísticos, residuos y transporte público, con aplicaciones IoT y Wi-Fi gratuito.

Londres: Fuerte en Big Data, servicios centrados en el usuario y colaboración ciudadano-instituciones, siendo un centro de innovación tecnológica.

Ámsterdam: Usa IA y análisis predictivo para evitar la congestión y optimizar la energía, con redes inteligentes eficientes.

Seúl: Destaca por su infraestructura digital avanzada y oferta de información turística en tiempo real.

Un nuevo paradigma

La transición hacia un modelo inteligente no es solo una cuestión de presupuesto, sino de visión política. Aquellas ciudades que no logren integrar la tecnología con la sostenibilidad ambiental y la seguridad operativa corren el riesgo de quedar obsoletas o, peor aún, de colapsar bajo el peso de su propio éxito.

Sin embargo, queda claro que no es de un día para el otro, pero los pequeños destinos turísticos pueden comenzar de a poco a repensar su oferta turística y cómo es la experiencia con el usuario. Tal vez no se necesita buscar sistemas sofisticados de tecnología, ya que con lo existente se puede comenzar a crear numerosas opciones que están al alcance de todos.