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Un estudio confirma que la corriente atlántica muestra síntomas de colapso

Los expertos del Instituto de Investigación Marina y Atmosférica de la Universidad de Utrecht detectaron signos de colapso de la Corriente Circular del Atlántico (AMOC), lo que representa, según el estudio, «malas noticias para el sistema climático y la humanidad».

Los científicos llevaron a cabo modelos climáticos complejos durante tres meses, en los cuales simulaban un aumento de agua dulce, procedente del deshielo y de las precipitaciones, que pudiera debilitar las corrientes, y encontraron signos de un posible colapso.

El nuevo informe, publicado en la revista académica Science Advances, alerta que este fenómeno de la AMOC cambia dramáticamente la redistribución del calor, provocando un enfriamiento del hemisferio norte y un ligero calentamiento del hemisferio sur.

La investigación, liderada por René M. van Westen, postdoctorado en ciencias marinas y atmosféricas en la Universidad de Utrecht, sugiere que el flujo de agua dulce en el Atlántico a la latitud de 34 grados sur podría ser un indicador crucial del inminente colapso de la AMOC.

El mecanismo detrás de la AMOC depende críticamente de la salinidad del agua oceánica. Aguas más salinas tienden a hundirse, un proceso esencial para la «reinicio» de esta corriente. Sin embargo, el incremento de agua dulce debido al cambio climático (derivado del deshielo de los polos y los glaciares, así como de cambios en los patrones de precipitación) está alterando este delicado equilibrio.

Los modelos climáticos de última generación empleados por van Westen y su equipo muestran una tendencia negativa prolongada en este flujo de agua dulce, anticipando el colapso de la AMOC con una pérdida estimada del 75% en el transporte de calor de sur a norte.

La AMOC es la corriente atlántica que transporta masas de agua cálidas hacia el norte y corrientes más frías desde el Atlántico Norte hacia el sur, por lo que es un componente fundamental para el sistema climático actual. Sin embargo, el debilitamiento de su circulación en el último siglo ha hecho saltar las alarmas hacia un posible «colapso», fechado por un estudio de la revista Nature en 2057 como año más probable, si se mantenían las emisiones de efecto invernadero.

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