Lic. Javier da Cunha –IIARRD
El reciente colapso del techo en la discoteca Jet Set, que dejó un saldo trágico de al menos 184 muertos y más de 250 heridos , debe ser una oportunidad para mirar hacia adelante: revisar las estructuras, mejorar los sistemas de inspección, actualizar las normativas vigentes y fortalecer la cultura de la prevención estructural en todo el territorio nacional.
La importancia de la prevención y la gestión de riesgos
En República Dominicana existen organismos y profesionales que trabajan seriamente en la prevención de riesgos estructurales. ONESVIE, por ejemplo, ha identificado más de 290 escuelas y 84 hospitales que no resistirían un sismo de magnitud superior a 6.5. Esa información, surgida de estudios realizados en los últimos tres años, ha permitido priorizar refuerzos estructurales en zonas vulnerables. Estos espacios son intervenidos porque pertenecen al Estado, pero representan una muestra clara de la magnitud del problema: estructuras construidas hace 30, 40 o 50 años, sin diseño sismorresistente, siguen activas sin revisiones periódicas.
El caso Jet Set y el contexto sísmico
Jet Set era un local tradicional, con techo plano, equipos en cubierta y reformas no del todo documentadas. Aunque esa noche no hubo sismo ni lluvia, en los dos meses previos al colapso se registraron más de 30 sismos en un radio de 100 km. El más significativo fue de magnitud 5.8 el 25 de febrero, sentido en gran parte del país. En ese período, varias escuelas y al menos un hospital reportaron daños estructurales, lo que evidencia que el movimiento de la tierra pudo afectar también a estructuras privadas cercanas, aunque sin manifestarse de inmediato.
Legislación y vacíos
La República Dominicana cuenta con el Reglamento Sísmico R-001 (Decreto 201-11), que establece criterios para construcción segura. Pero este reglamento aplica principalmente a nuevas obras o modificaciones importantes. No existe actualmente una exigencia legal de revisión estructural periódica para edificaciones privadas, ni siquiera para aquellas que reciben a cientos o miles de personas semanalmente. Si bien los locales deben tener habilitaciones contra incendios, planes de evacuación y aforos regulados, no se verifica el estado estructural del edificio de forma rutinaria.
Reflexión y propuesta
No se trata de buscar culpables, sino de aprender. Si las escuelas y hospitales necesitaban ser reforzados por el impacto de sismos moderados, ¿no deberían los locales de alta concurrencia estar en el radar de las inspecciones preventivas? En una región con actividad sísmica frecuente, la estructura es parte del sistema de seguridad. No alcanza con saber cómo evacuar: hay que estar seguros de que no se nos cae el techo antes de llegar a la salida.
La prevención estructural salva vidas. Las inspecciones regulares, la articulación con los colegios profesionales, la creación de un registro nacional de edificaciones críticas, y el fortalecimiento de ONESVIE como organismo rector de la seguridad estructural, son pasos fundamentales para que tragedias como la de Jet Set no vuelvan a repetirse.
La seguridad no debe ser un privilegio de las obras nuevas o públicas. Debe ser un derecho para todos los que, sin saberlo, depositamos nuestra vida en estructuras cada vez que entramos a una sala, a una iglesia, a un estadio o a una discoteca.
Es hora de actuar, con inteligencia, con criterio técnico, con compromiso humano.
