El encuentro entre las selecciones de Francia e Irak por la segunda fecha de la fase de grupos fue suspendido durante un lapso de casi dos horas debido a una fuerte tormenta eléctrica que azotó los alrededores del Lincoln Financial Field.
El partido se desarrollaba con normalidad bajo una intensa lluvia que se dio a partir del minuto 37. Sin embargo, al llegar al entretiempo, las alarmas de seguridad se encendieron en el estadio. Siguiendo los estrictos protocolos de seguridad aplicados en Estados Unidos y avalados por la FIFA, que exigen detener cualquier actividad al aire libre si se detectan rayos en un radio de ocho millas (unos 13 kilómetros), el cuerpo arbitral ordenó retrasar el inicio del complemento.
Refugio para las tribunas
Mientras las pantallas gigantes del estadio instaban a los miles de aficionados a abandonar sus asientos para resguardarse en los pasillos techados y zonas internas, las cuadrillas de mantenimiento trabajaron intensamente sobre el césped con escurridores para retirar los charcos de agua acumulada.
Tras una espera de 2 horas y 10 minutos, y una vez que el radar meteorológico confirmó que la actividad eléctrica se había disipado, los equipos regresaron al terreno de juego para realizar un calentamiento obligatorio de 15 minutos antes de reanudar las acciones.
Otros impactos meteorológicos en el Mundial
El caso de Filadelfia no es un hecho aislado, sino el reflejo de los desafíos logísticos que presenta la geografía norteamericana en esta época del año:
- Alertas de inundación en Nueva York/Nueva Jersey: Horas antes del partido programado entre Noruega y Senegal en el MetLife Stadium, las autoridades locales emitieron alertas por inundaciones repentinas y tormentas severas en el área metropolitana de Nueva York, obligando a evacuar temporalmente los asientos descubiertos antes del pitazo inicial.
- Contraste térmico: Mientras la costa este sufre por tormentas y lluvias torrenciales, otras sedes del torneo lidian con alertas por olas de calor extremo, lo que obliga a la FIFA a monitorear constantemente el índice de confort térmico para activar los tiempos de hidratación correspondientes.
Aunque la FIFA históricamente ha mantenido una política estricta de continuidad en sus partidos, los protocolos actuales priorizan la seguridad de los atletas y de los espectadores ante fenómenos meteorológicos que escapan al control de la organización.
